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Me llamo Lola y soy, igual que el protagonista de aquella novela de Rabih Alameddine, contadora de historias...

jueves, 25 de octubre de 2012

14. De Denis Zachaire y el maestro de alquimia

Maestro de alquimia
-       
-              Tenemos que encontrar un maestro, mujercita.

De reojo desde su pequeñez diminuta. De reojo me mira el duende y aguarda, aguarda paciente la reacción que cree está por transmutar mi rostro... ¿pero qué reacción? ¿qué maestro?

-  Un maestro. Que bien escrito que lo dejó aquí hace cinco siglos el viejo Denis Zachaire, y bien que se hizo él con la Piedra filosofal.

Busco un rincón en donde cobijarme. Tengo frío.

-  Creía que mi maestro eras tú...

Se ajusta las lentes sobre la naricilla rechoncha, tiene pensado seguir leyéndome, pero esta vez de cara, cerciorándose de que lo atiendo. Es muy desconfiado, Titus B., y se piensa siempre que no lo escucho.

Me acurruco a los pies de un almendro que vive a mi espalda. Los tiene huecos, los pies. Quepo yo entera. Podría hasta hacerlo mi casa.

Espero un poco más y el duende vuelve a empezar:

«Pero, ante todo, quiero que se sepa –por si aún no lo han advertido– que esta filosofía divina no está a merced de los hombres, y mucho menos puede aprenderse en los libros, a no ser que Dios, por obra de su Espíritu Santo, nos la imprima en el corazón o nos la enseñe por boca de un hombre...».

Así que un maestro. Si no hay maestro que nos guíe no pintamos nada andando este camino. No nos va a llevar a parte ninguna.

Pero dónde damos con él, Titus B., si en Brocelianda solo estamos tú y yo…

4 comentarios:

  1. Te imagino escribiendo una novela sobre la magia de la alquimia, misterios, personajes fantásticos. Claro que con lo dada que soy a imaginarme mundos fantásticos pues no es raro :)¿Cuánto tiempo llevas con la novela? Qué fuerza de voluntad tenemos los escritores (aquí también incluyo a los bloggeros) jajaja.

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    1. Es verdad, Melanie, qué fuerza de voluntad y cuántas ganas de seguir andando este “camino de letras” ;) pase lo que pase...

      Fíjate que yo sobre la alquimia lo desconocía todo, lo único que tenía en la cabeza con respecto a ella era la típica imagen del mago en su estudio, perdido entre retortas y alambiques. Ahora sé todo esto, y todo se lo debo a ese afán de escribir que tiene la llave de tantos mundos.

      Somos muy afortunadas por vivir tocadas por la magia de la escritura, ¿no crees? :)

      ¡Un abrazo!



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  2. Muy afortunadas. No hay nada que te haga sentir más autorealizado, la satisfacción de cuando acabas un capítulo y te das cuenta de que funciona,que gusta a otros lectores,es una sensación única. Y cuando acabas una novela sabes que ya no hay nada que no puedas hacer :)

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    1. No hay nada que no puedas hacer... a sabiendas de que vivirás para siempre :) Que esas letras que nacen de ti te van a trascender. Y cuando un día alguien las encuentre y las lea será como si hubiera cogido en sus manos un cachito de tu alma... A lo mejor esa fuerza de voluntad tan grande nuestra nace del hecho de saber que en el fondo somos inmortales :)

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